domingo, 10 de febrero de 2008

Post del mes: Febrero 2007

Posteado por:
Jorge Matus Carter
11/02/2008 17:37
[ N° 29 ]


Don Lorenzo Cadiz (23). Uno de mis proyectos es el introducir metalenguajes a la red. El buscar ser capaces de enfrentar los temas sobre proyectos. Enfrentarlos desde La Programación Estructurada y desde el Análisis de Sistemas y subsistemas. Y eso involucra no caer en lo que usted me critica… lo tendré presente para corregirme.

En cuanto al texto de Fray Félix… lo encuentro tan bien elaborado y es además un original, que me gusta presentarlo así… una y otra vez. En muchos debates Internet ha sido aplaudido por el aporte que significa a la Causa Creacionista de la Biblia. Y los aplausos son para ese gran hombre que fue Fray Félix… no para mí.

En muchos casos firmo como Escritor de Lenguajes Exactos en atención a los muchos años que estuve trabajando con lenguajes de computadoras… y esos son lenguajes exactos y el software... se escribe. Que de ahí se me vino la idea de que el Mapudungún además de expresar los sonidos de la naturaleza, es la banda sonora y Wi Fi de un Binario Estructurado… lo que es parte de un proyecto mayor: La "Secuenciación del Genoma del Espíritu"… siendo para mí el Genoma Humano un algo ya anticuado.

Saludos

Mapuche Araucano

Mapudungún: Metalenguaje del "ser"

Posteado por:
Jorge Matus Carter
12/02/2008 10:19
[ N° 41 ]


Hoy estaré con poco tiempo... pero les dejo esto y un saludo.
Bernardo Riquelme estudió Mapudungún en la escuela de Naturales en Chillán. Al igual que su padre... lo ENTENDIÓ toda la vida y aplicó respetando a los nativos de esa parte del paraíso... La Araucanía.
Hoy se celebra la firma del acta de La constitución de Chile. Don Bernardo la firmó en Talca para que siempre respire aires más libres.
En esa carta fundamental se establece el respeto a nuestros espacios territoriales, culturales, religiosos y a nuestros paisajes y valores como son expresados en nuestra Canción Nacional.
Y tras todo eso... encausamos nuestro futuro.
Hoy es también el Día Internacional del Mapudungún... una lengua que expresa los sonidos de la naturaleza y los sonidos del Espíritu. Y que no es necesario hablarla... si es fundamental ENTENDERLA.

Mapuche Araucano
Alumno Instructor Mapudungún
Rodrigo Rojas
Director Escuela de Literatura, UDP

Mapuche

Señor Director:

Gracias al señor Villalobos me entero de que los mapuche no existen; perdón me expresé en mapuzungun, quise decir los araucanos. ¿En qué minuto sucedió? Seguramente fue por su capacidad de adaptación, tanto que les gustó el caballo, el hierro y ahora la internet y el Partido Separatista Vasco. Todas éstas son señales de que ha desaparecido su cultura. Por supuesto, sólo la nuestra, la cultura dominante, ese vástago casi occidental, tiene el privilegio de imitar al mundo industrializado y de cambiar para adaptarse sin perder su identidad. Lo sospechaba, pero no me atrevía a decirlo. Ahora que lo afirma alguien que goza de la autoridad conferida por los cartapacios de la educación formal, lo puedo repetir: el mapuche no existe.

Los libros publicados en esa lengua (en ediciones bilingües) son nada más que una moda étnica de autores como Leonel Lienlaf, Elicura Chihuailaf, Jaime Huenún, Jacqueline Canihuán, Adriana Paredes Pinda, entre muchos. Un albañil de Cerro Navia, David Añiñir, un día se levantó por la mañana y decidió convencer a sus padres, emigrados de reservaciones indígenas, de que él era mapuche. También fingió frente a sus vecinos que era un peñi, y ellos también venían fingiendo hace dos o tres generaciones, desde que instalaron su campamento en la periferia de Santiago-waria. Qué descaro, a ese albañil se le ocurrió escribir poemas con palabras mapuches incrustadas y al mismo tiempo declararse punk (¡un mapunky, imagínense!). Su libro Mapurbe también debe ser un capricho, y gracias a las tranquilizadoras palabras del señor Villalobos sabemos que habla de algo que no existe.

Rodrigo Rojas
Director Escuela de Literatura, UDP

Marcelo González Gálvez
Antropólogo Social

Señor Director:

A propósito de la carta del señor Sergio Villalobos, publicada ayer, me gustaría hacer algunas acotaciones.

En primer lugar, en su respuesta a la carta del señor Soublette, publicada el miércoles 6 de febrero, acusa a éste de permanecer ignorante respecto de las últimas investigaciones históricas y antropológicas sobre los mapuche (autodenominación que ellos se otorgan y por tanto perfectamente válida). Sin embargo, obvia de su posterior argumento las indagaciones de dos de los investigadores más connotados en la materia: Rolf Foerster y Guillaume Boccara, justamente porque contradicen su tesis positivista del mestizaje. Es importante destacar que los "tres siglos de convivencia pacífica" dejaron su huella en la Araucanía, pero que esa huella, lejos de ser entendida como una absorción -a la manera decimonónica-, debe leerse como una canibalización adaptativa ante los mecanismos impuestos por el poder colonizador, un poco en la línea de Viveiros de Castro, antropólogo contemporáneo probablemente desconocido para el señor Villalobos.

En segundo término, argüir que los mapuches urbanos no conocen las costumbres ni la lengua ancestral para sostener que en realidad no son mapuches es un argumento tanto reduccionista como injusto. Reduccionista, porque asume que la "cultura" es estática y que una vez perdida es irrecuperable, y, por tanto, no es un asunto de voluntad individual y colectiva, o en términos de Renan, un "plebiscito diario". Injusto, porque es bien conocido que la mayor parte de los mapuches urbanos pertenecen a una segunda o tercera generación de migrantes, y son hijos de sujetos que vivieron en carne viva la más terrible de las discriminaciones, cuestión ante la que se vieron obligados a ocultar sus creencias ancestrales.

En tercer término, y nuevamente por hacer caso omiso de las últimas investigaciones, fundamentalmente doctorales, es imposible sostener que los pehuenches conformaban una entidad completamente distinta a los mapuches. Lo mismo vale para los huilliches, pikunches o puelches. Estos términos en mapudungun funcionan como deícticos. Y si bien en ciertos contextos históricos se alcanzaron adaptaciones o alianzas particulares, esto no valida la propuesta realizada en 1989 por Villalobos, fundamentalmente si se conoce algo de la historia política de la Araucanía con anterioridad a su mal llamada "Pacificación".

Marcelo González Gálvez
Antropólogo Social

Reconocimientos

Reconocimientos

Posteado por:
Héctor Sepúlveda Correa
11/02/2008 23:40
[ N° 35 ]

Me convenciste "Mapuche Araucano", alumno instructor, etc. etc. Te voy a cobrar la invitaciòn que me hiciste el otro dìa para comernos un cordero enterito como nuestros antepasados (desgraciadamente, yo debo tener solamente un 20% (con suerte) de araucano), pero no importa. Quiero que me expliques por què tiemblo y me da pena cuando escucho el mapuzungun; por què no me quiero separar de la tierra y no me gusta volar..., por què me siento tan, pero tan orgulloso de descender de una raza guerrera, en fin...Mi correo pùblico es hsepulv@gmail.com. Escrìbeme y engorda el corderito...

[Posteado por:
Æðelstan Atkinson
12/02/2008 09:58
[ N° 37 ]

Don Jorge Matus:

Espero no ofenderlo, pero por fin en su posteo Nº 29 usted escribe algo coherente; ya había pensado que usted era un poeta alienado.

Doña María Eugenia Maliqueo: es usted una persona sensata y agradezco la información que aporta. Sin embargo, usted menciona hechos ocurridos en 1870, a lo que yo respondo recordándole la institución de la prescripción. Si las eventuales injusticias hubiesen sucedido hace 10 años podríamos pensar en indemnizaciones y reparaciones. Pero dadas las actuales circunstancias, me parecería más práctico buscar soluciones para los problemas actuales (olvidando el pasado para estos efectos), pues efectivamente existen, y por ejemplo crear mecanismos para que la discriminación disminuya, otorgar medios concretos para salir de la pobreza a quien esté dispuesto a hacer el esfuerzo, etcétera. Buscar culpables por acontecimientos que no nos son imputables, me parece inconducente; debemos buscar soluciones para lo que hay, con las herramientas que nos da la modernidad.